NEBULIZADO POR LOS MOSQUITOS
Esta noche pasada, a eso de las cuatro de la mañana un fuerte traqueteo me ha despertado. Me he asomado a la ventana y apenas he podido ver como un camión expulsaba por su parte trasera una enorme nube blanca. No se trataba de una averia, sin previo aviso, había empezado la nebulización del fraccionamiento (barrio) donde vivo para erradicar el Aedes aegypti, el mosquito transmisor del dengue.
Para un foráneo desconocedor de los manejos de esta zona del mundo puede resultar extraño cuando no preocupante. Nada de eso, precisamente porque la zona es proclive a este tipo de plagas la aplicación de espolvoreos, pulverizaciones y aerosoles es de lo más necesaria para erradicar, cosa ciertamente compleja, al insecto culícido.
Lo divertido del asunto no es que de golpe y porrazo tu calle quede envuelta en una nube de permetrina y butóxido de piperonilo, que por un instante trae a la memoria una madrugada en una calle londinense con Jack, el destripador acechando, en forma de mosco. Sino que la nebulización se haya convertido en una campaña, poco menos que militar que el gobernador del estado de Quintana Roo:”Felix” González Canto ha lanzado contra el ejercito de zancudos dengueriforos.
Así, la prensa local, la única que se puede leer por estos lares, ya que el control de los medios es más fácil con los propios que no con los del resto del país, nos recordaba el pasado martes 13 de febrero que:
“Ayer, ante la falta de resultados en el combate al dengue por parte de Amílcar Rosado Alavez, titular de la Secretaría de Salud (Sesa), el mandatario estatal asumió el control de las acciones para erradicar los altos índices de este padecimiento. En reunión privada con las partes que integran el sector Salud en el estado, se acordó el ataque sin tregua en dos vertientes contra el mosquito que produce el mal endémico: el barrido en las zonas más propensas, incluso casa por casa y una promoción masiva de prevención.
Entrevistado al salir de la reunión con representantes del sector Salud, González Canto anunció que se incrementarán los recursos para el programa, pero también se apoyará con las dependencias, para que éstas proporcionen personal destinado a estas labores. Citó como ejemplo los municipios que tienen empleados que se pueden utilizar para las visitas domiciliarias.
El gobernador consideró que las instancias estatales y las fuerzas armadas pueden aportar gente para que se sume a estas acciones para abarcar la mayor cantidad de casas, dijo.
Con esto, el gobierno estatal le declara la guerra al dengue y para ello, el Ejecutivo estatal giró instrucciones al secretario de Planeación y Desarrollo Regional (Seplader), José Alberto Alonso Ovando, para que en coordinación con la Sesa adquieran 20 unidades para el programa permanente de nebulización.”
Leyendo la noticia del “Novedades de Quintana Roo” no puedo cuando menos imaginarme al gober“Félix” abandonando esta madrugada, su cómoda cama gubernamental para posicionarse cuál general en la base de operaciones, dando de forma melodramática, la orden de: “Acaben con ellos. ¡¡ Por Dios y por la Patria!!”.
Tras la arenga, un ejercito de camiones fumigadores y soldados equipados (con nebulizadores a modo de lanzallamas, ¿quizás?) ha partido por la retícula de calles de Chetumal amparándose en la oscuridad de la noche para atacar los bastiones mosquitiles.
La realidad es distinta, nada de soldados y probablemente, sólo el ruidoso camión que he visto de refilón.
Suena divertido, pero es de lo más normal dada la política de amiguismos, corruptelas y compadreos que se practica en este trozo de México, por eso no es extraño que un mosquito y el aumento de la enfermedad que transmite sea motivo de descalificación y de reprimenda de un subalterno y que la prensa amiga aproveche la ocasión para mostrarnos al que gobierna como un líder incuestionable y resolutivo.
Quizás el gobernador y sus asesores conocían las indicaciones de la “Guía práctica de Pulverización de insecticidas en el aire para la lucha contra los vectores y las plagas de la salud pública “editada en 2003 por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Gracias a ella descubro que no he sido sólo nebulizado sino que he sido termonebulizado. Efectivamente, se mezcla el insecticida con una substancia oleosa que se calienta y al expulsarse al exterior reacciona con la temperatura más fría creando la nube blanca que me ha embadurnado mientras estaba medio dormido y legañoso.
Según la guía tiene una serie de ventajas que ningún político, aunque sea quintanarroense, puede desdeñar y provienen de la nube blanca madrugadora con insecticida:
“Se trata de una niebla fácilmente visible, de manera que se puede observar y supervisar fácilmente la dispersión y la penetración. Además permite el mantenimiento de las buenas relaciones públicas en algunas circunstancias, puesto que la población puede ver que se está haciendo algo para solucionar el problema.”
Políticos y nubes termonebulizantes aparte, el asunto del mosquito y del dengue no es asunto baladí. El Aedes aegypti es un insecto globalizado. Ha seguido al hombre desde su Etiopia natal por tierra, mar y aire arribando a todo el mundo. Es también, transmisor de la fiebre amarilla, todo y que desde los años treinta del siglo XX, esta erradicada de Sudamérica. No así, el dengue cuya prevalencia a nivel mundial se ha incrementado drásticamente en las últimas décadas. La enfermedad, popularmente conocida como la fiebre quebrantahuesos es endémica en más de cien ciudades en África, América, el Mediterráneo y el sudeste asiático. Se estima que anualmente existen 50 millones de casos de dengue en el mundo. La OMS ha advertido de que el incremento de la incidencia en América Latina es preocupante pues en 2001 se registraron 609.000 casos de dengue, de los cuales 15.000 correspondieron a la variante más peligrosa porque puede ser mortal que es el dengue hemorrágico. Esas cifras representan un incremento de casi 50 por ciento en el número de pacientes afectados en comparación con los detectados en 1995.
Ni que decir tiene que las regiones tropicales y subtropicales por su clima favorable al insecto son las áreas de más alto riesgo para el contacto con el virus del dengue.
En México, los datos son también para estar como mínimo alerta para evitar una posible epidemia y la variante más peligrosa de la enfermedad.
Alerta que explicaría el supuesto interés por el bien común del político quintanarroense. Al parecer, en México se detecto por primera vez dengue en 1963, A partir de 1975 y hasta mediados de los ochenta la enfermedad repunto de forma importante, en 1980 se llegó al máximo de casos con 50.406. Esa cifra empezó a remitir para estabilizarse entorno a 1994 hasta nuestros dias.
Con todo, el baile de cifras en México, país de las mil y una estadísticas, es mareante. Según la versión oficial, la de la Secretaria de Salud, en 2002 hubo 2.394 casos, de los cuales sólo 207 correspondían a Quintana Roo. Las muertes a causa de la enfermedad, por la variedad hemorrágica, sólo fueron tres personas. Según, las noticias de la prensa, México, de acuerdo con cifras oficiales indeterminadas, ocuparía el quinto lugar de incidencia del dengue de América Latina, con un promedio de ocho mil casos de dengue clásico y más de mil novecientos de la variedad hemorrágica cada año.( POY SOLANO, L 2005 ). Aún y con esas cifras oficiales y oficiosas, conviene decir que la enfermedad en términos reales ha remitido desde la década de los ochenta manteniendo un nivel estable. Las estadísticas también nos ilustran que existen unos estados con mayor riesgo para la enfermedad que otros en la que es inexistente. Estos son en primer lugar: Veracruz, Colima, Quintana Roo, Guerrero, Chiapas, Oaxaca, Campeche, Sonora, Nuevo León, Tamaulipas, Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Tabasco y Yucatán. ( http://www.cenave.gob.mx/dengue/default.asp?id=32)
Estadísticas aparte, conviene ilustrarse por los modos de vida del mosquito con tal de evitarlo lo más que se pueda y reducir sus efectos perniciosos. Para esa tomamos prestado las informaciones que nos da Roberto Salvatella Agrelo, un parasitólogo uruguayo (http://www.higiene.edu.uy/dengue.htm):
Sus hábitos son netamente antropófilos y domésticos, con radicación de criaderos en la vivienda o su peridomicilio (jardines, construcciones anexas a la casa, patios, etc.) Depósitos de agua, ubicados en objetos o construcciones, como neumáticos, baterías viejas, recipientes de todo tipo, botellas, floreros y piletas, entre otros, le sirven a A.aegypti para establecer sus criaderos en agua limpia, con bajo tenor de materia orgánica y de sales disueltas, mediante la puesta de huevos en la superficie del recipiente a la altura de la interfase agua-aire. Los huevos, menores al milímetro de largo, son inicialmente de color blanco, para tornarse negros con el desarrollo del embrión, que evoluciona en óptimas condiciones de temperatura y humedad en un lapso de 2 a 3 días. Con posterioridad a ese período, los huevos son capaces de resistir desecación y temperaturas extremas con sobrevida de 7 meses a un año. Su desarrollo, se completa en condiciones favorables de nutrición y con temperaturas de 25 a 29ºC, en 5 a 7 días, estando dotadas de movimientos característicos verticales, entre fondo y superficie, disponiéndose en forma de S durante los mismos. Son incapaces de resistir temperaturas inferiores a 10ºC, o superiores a 44 o 46ºC, impidiéndose a 13ºC su pasaje a estadio pupal. La pupa no requiere alimentación y entre 28 y 32ºC, completa su desarrollo hasta la emergencia del adulto en 1 a 3 días. El ciclo completo de A.aegypti, de huevo a adulto, se completa en óptimas condiciones de temperatura y alimentación, en 10 días.El adulto emergente, es un mosquito de color negro, con diseños blanco-plateados formados por escamas claras que se disponen simulando la forma de una "lira", en el dorso del tórax, y mostrando un anillado característico a nivel de tarsos, tibia y fémures de las patas.Las hembras hematófagas poseen hábitos e alimentación diurnos, en cercanía a los domicilios humanos, con gran afinidad a la alimentación sobre el hombre. (http://www.higiene.edu.uy/dengue.htm)
En fin, ya ven lo que hay detrás de la nube blanca nebulizada. Un invertebrado incorruptible, apolítico, amante de las aguas pristinas y difícil de eliminar. No se porqué, me viene a la memoria, el estribillo de una canción de unos The Doors, empecinados en seguir sin la figura de Jim Morrison y deseosos de tener un éxito que jamás volvió. "No me molestes mosquito, let me eat my burrito. No me molestes mosquito, why don't you go home?" No creen que hubiese sido todo un detalle, jocoso a la par que cabreante que a las cuatro de la mañana, los camiones expulsadores de esa nube blanca de insecticida hubiese portado una potente megafonía lanzando esa melodía al cielo. Quizás no hubiera hecho falta el insecticida, con toda probabilidad, los moscos residentes en Chetumal hubiesen huidos despavoridos y yo no hubiese sido nebulizado.
BIBLIOGRAFIA
SECRETARIA DE SALUD-DENGUE: http://www.cenave.gob.mx/dengue/default.asp?id=32)
POY SOLANO, L 2005 “México, quinto lugar en casos de dengue en América Latina.” En La Jornada, 3 de junio de 2005- http://www.jornada.unam.mx/2005/06/03/a02n1cie.php) MONTESANO-CASTELLANOS R, RUIZ-MATUS C.1995 Vigilancia epidemiológica del dengue en México. Salud Publica Mexicana, 1995; nº 37 supl. p.64-76

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